Hay una idea muy extendida que cuesta cara: pensar que una casa fría se arregla con una caldera más potente o un aire acondicionado más grande. Es como intentar llenar un cubo agujereado echándole más agua. Mientras el calor siga fugándose por la envolvente —la piel que separa el interior del exterior—, ningún equipo por bueno que sea conseguirá un confort estable ni una factura razonable. El aislamiento térmico no es un lujo de casa nueva: es la primera inversión que rinde en cualquier vivienda, sobre todo en las casas antiguas de piedra tan habituales en el interior de Girona y el Empordà.
En más de veinte años de obra hemos entrado en cientos de viviendas frías, y el patrón se repite. El calor no se escapa «por todas partes» de forma difusa: se concentra en unos pocos puntos que siempre son los mismos. Conocerlos es media victoria, porque permite priorizar el gasto donde de verdad se nota, en lugar de dispersarlo. Vamos a recorrer esos cinco puntos de fuga y, después, a lo que más nos preguntáis: si conviene aislar por dentro o por fuera, y qué pasa cuando el muro es de piedra.
Los cinco puntos de fuga
El calor sube. Por eso el primer culpable y el más ignorado es la cubierta. En una casa sin aislar, buena parte de la energía que pagas se va literalmente por el tejado. Es también, casi siempre, el punto donde cada euro invertido rinde más: aislar bajo cubierta o sobre el forjado de la última planta cambia la sensación de toda la vivienda. En segundo lugar están las fachadas. Un muro sin aislar, incluso uno grueso de piedra, deja pasar el frío por conducción; representa la mayor superficie de la casa, así que aunque pierda menos por metro que la cubierta, en total se lleva muchísimo calor.
El tercer punto son las ventanas y la carpintería. Un vidrio simple con marco de aluminio antiguo es casi un agujero abierto en la pared: por ahí se cuela el frío, se escapa el calor y entra el ruido. El cuarto, el más olvidado, son los suelos en contacto con el terreno o con espacios no calefactados —una planta baja sobre tierra, un forjado encima de un garaje o un sótano—. Y el quinto, el más traicionero, son los puentes térmicos: encuentros de forjado con fachada, contornos de ventana, cajas de persiana, pilares. Son zonas donde el aislamiento se interrumpe y el calor encuentra una autopista para salir; además, al enfriarse, condensan humedad y provocan esas manchas de moho en las esquinas del techo.
rehabilitación energética bien planteada se ordenan por rentabilidad: primero la cubierta y la estanqueidad, luego ventanas y puentes térmicos, y por último la fachada, que suele ser lo más costoso. Ese orden permite empezar por lo que más se nota y repartir la inversión en el tiempo, sin renunciar a un resultado coherente." data-en="You don't have to tackle them all at once. In a well-planned energy retrofit they are ordered by cost-effectiveness: first the roof and airtightness, then windows and thermal bridges, and finally the façade, usually the most expensive. That order lets you start with what shows most and spread the investment over time, without giving up a coherent result.">No hace falta atacarlos todos a la vez. En una rehabilitación energética bien planteada se ordenan por rentabilidad: primero la cubierta y la estanqueidad, luego ventanas y puentes térmicos, y por último la fachada, que suele ser lo más costoso. Ese orden permite empezar por lo que más se nota y repartir la inversión en el tiempo, sin renunciar a un resultado coherente.
«Antes de cambiar la caldera, tapa los agujeros. Aislar bien la envolvente es lo único que hace que un buen equipo trabaje poco y dure mucho.»
Construcciones Girona
Aislar por dentro o por fuera
Cuando llega el momento de aislar la fachada, la pregunta inevitable es por dónde. Aislar por el exterior —el conocido SATE, sistema de aislamiento térmico por el exterior— es, técnicamente, la mejor opción. Envuelve la casa como un abrigo continuo, elimina de golpe la mayoría de puentes térmicos y no te roba ni un centímetro de superficie útil dentro. Además protege el muro de la lluvia y las oscilaciones de temperatura. El inconveniente es que cambia el aspecto de la fachada y necesita andamios, así que no siempre es viable: en un edificio protegido, en una casa de piedra vista o en una comunidad que no se pone de acuerdo, puede quedar descartado.
Aislar por el interior es la alternativa cuando no se puede tocar la fachada. Se trasdosa el muro con aislamiento y una placa por dentro. Es más rápido, más económico y se puede hacer estancia por estancia sin andamios ni permisos de comunidad. A cambio, resta unos centímetros a cada habitación y no resuelve todos los puentes térmicos, que hay que tratar con cuidado para evitar condensaciones. Es una solución perfectamente válida y muy habitual en pisos del Barri Vell y del Eixample, donde la fachada no se puede intervenir. La tercera vía, cuando existe cámara de aire en el muro, es la insuflación: rellenar ese hueco con aislamiento a través de pequeñas perforaciones, sin apenas obra.
EN CORTO
- Empieza por la cubierta: es por donde más calor se escapa y donde cada euro rinde más.
- SATE si puedes, interior si no: aislar por fuera es lo ideal; por dentro es la opción cuando la fachada no se toca.
- Vigila los puentes térmicos: son fugas de calor y focos de humedad y moho si se dejan sin resolver.
- El aislamiento sirve todo el año: conserva el calor en invierno y frena el sobrecalentamiento en verano.
- En muro de piedra, transpirabilidad: materiales que dejen respirar el muro para no encerrar la humedad.
Aislar sin ahogar un muro de piedra
Aquí hay un matiz que en Girona no es opcional. Los muros de piedra y las masías del Empordà tienen una virtud que hay que respetar: transpiran. Absorben humedad y la sueltan, en un equilibrio natural que lleva funcionando siglos. Si aíslas ese muro con materiales impermeables y morteros de cemento, cierras el paso al vapor y la humedad queda atrapada dentro del muro. El resultado, con el tiempo, son sales, desconchados, moho y una piedra que se degrada. Por eso, en un muro antiguo de piedra, el aislamiento tiene que ser transpirable: paneles de materiales naturales o minerales, acabados y morteros de cal en lugar de cemento, que dejen respirar la fábrica.
reforma integral que aproveche para ordenar instalaciones y emisores, el resultado es una vivienda que consume poco todo el año, no solo en enero." data-en="It's also worth dismantling a summer myth. Many people think insulation is «a winter thing», but it works exactly the same both ways: in summer it slows the heat trying to get in. A house well insulated at the roof and with good windows stays cool many more hours without switching on the AC, something welcome in the increasingly hot inland summers. Add to that a full renovation that also tidies up services and emitters, and the result is a home that consumes little all year, not just in January.">Conviene también desmontar un mito veraniego. Mucha gente cree que el aislamiento es «cosa del invierno», pero funciona exactamente igual en los dos sentidos: en verano frena el calor que quiere entrar. Una casa bien aislada por la cubierta y con buenas ventanas se mantiene fresca muchas más horas sin encender el aire, algo que se agradece en los veranos cada vez más cálidos del interior. Si a eso le sumas una reforma integral que aproveche para ordenar instalaciones y emisores, el resultado es una vivienda que consume poco todo el año, no solo en enero.
contacto. Trabajamos en Girona capital y en un radio de unos 50 kilómetros, de la ciudad al Empordà." data-en="In each house, the right combination of these elements is different, which is why we don't sell closed recipes over the phone. What we do is a free technical visit: we look at where your heat truly escapes, assess which intervention pays off most in your case, and give you a closed written quote, with our own team and no subcontracting. You can call us on 603 016 101, write to info@construccionesgirona.es or drop by contact. We work in Girona city and within a radius of about 50 kilometres, from the city to the Empordà.">En cada casa, la combinación correcta de estos elementos es distinta, y por eso no vendemos recetas cerradas por teléfono. Lo que hacemos es una visita técnica gratuita: miramos por dónde se te escapa el calor de verdad, valoramos qué intervención rinde más en tu caso y te damos un presupuesto cerrado por escrito, con equipo propio y sin subcontratar la obra. Puedes llamarnos al 603 016 101, escribirnos a info@construccionesgirona.es o pasar por contacto. Trabajamos en Girona capital y en un radio de unos 50 kilómetros, de la ciudad al Empordà.