Pocas patologías generan tanta frustración en una casa antigua como la humedad que vuelve. El propietario pica el revoco, aplica una pintura antihumedad, y a los pocos meses la mancha reaparece más grande. En el Barri Vell de Girona lo vemos constantemente: edificios de piedra de siglos, muros de mampostería de sesenta u ochenta centímetros de espesor, sótanos y plantas bajas pegados a un terreno que rara vez está seco. El problema casi nunca es la pintura. El problema es que se ha tratado un síntoma sin identificar la causa.
Girona es una ciudad húmeda. El Onyar y el Ter marcan el nivel freático de buena parte del casco antiguo, las calles estrechas apenas dejan que el sol seque las fachadas de umbría, y el clima deja inviernos largos con rocío y niebla. En ese contexto, hablar de «quitar la humedad» sin más es una simplificación peligrosa. Existen tres humedades distintas, con orígenes distintos y soluciones opuestas. Confundirlas es la razón número uno por la que una reparación fracasa.
Los tres tipos de humedad
Antes de proponer nada, en una visita técnica lo primero que hacemos es determinar de qué humedad hablamos. La observación del patrón de la mancha, su altura, cuándo aparece y cómo evoluciona ya dice muchísimo. A menudo conviven dos a la vez, y ahí está la dificultad.
1. Capilaridad: el agua que sube desde el terreno
La humedad por capilaridad es la reina de las casas de piedra del Barri Vell. El muro, sin barrera horizontal en su base, absorbe agua del terreno como una esponja absorbe agua por sus poros. El agua asciende por los capilares de la mampostería y del mortero de junta, y se detiene a la altura donde la evaporación iguala a la subida: por eso deja una línea de humedad horizontal, casi siempre por debajo del metro o metro y medio, con eflorescencias blancas (sales) y el revoco abombado o desprendido. Es una humedad que empeora en invierno y que arrastra sales del terreno, muy agresivas con los materiales.
2. Filtración: el agua que entra desde fuera
La filtración es agua de lluvia o de escorrentía que penetra por un punto concreto: una cubierta con tejas rotas o sin impermeabilizar, un canalón atascado, juntas de fachada degradadas, una terraza mal resuelta o una fábrica de piedra descarnada por el paso del tiempo. A diferencia de la capilaridad, la mancha de filtración no respeta la horizontal: aparece donde entra el agua, se activa con cada episodio de lluvia y puede estar en lo alto de un muro, en un techo o junto a una ventana. En el Barri Vell, con cubiertas antiguas y medianeras compartidas, es frecuentísima y a veces el origen está en la casa del vecino.
La pista más útil es el calendario: si la mancha crece los días de lluvia y se estabiliza cuando escampa, casi seguro es filtración. Si en cambio la humedad es constante todo el año y sube desde el suelo, apunta a capilaridad. Un buen diagnóstico cruza ambos datos antes de decidir.
«En una casa de piedra, el muro tiene que respirar. La mayoría de humedades que nos llaman a arreglar dos veces empezaron el día que alguien selló el muro con cemento o plástico y le cerró la única salida que tenía el agua.»
Construcciones Girona
3. Condensación: el agua que ya está dentro del aire
La condensación no viene del terreno ni de la lluvia: es el vapor de agua del propio interior (duchas, cocina, respiración, secar ropa) que se convierte en gotas al tocar una superficie fría. Por eso aparece en las esquinas, detrás de armarios, en el encuentro de fachada y forjado y en las zonas con puente térmico, y suele venir acompañada de moho negro. Se dispara en invierno, en viviendas poco ventiladas y mal aisladas. En el Barri Vell, cerrar ventanas antiguas por otras estancas sin prever ventilación es una causa habitual: la casa deja de perder aire, la humedad interior no tiene por dónde salir y condensa en los muros fríos.
Por qué pintar por encima no funciona
Es la tentación de todos: rascar, aplicar una pintura o revoco «antihumedad» impermeable y dar el tema por cerrado. El problema es que en la capilaridad y en muchas filtraciones el agua sigue llegando; lo único que hemos hecho es taparle la salida. Al sellar la cara vista del muro con cemento, resinas o pinturas plásticas, el agua no desaparece: sube más arriba, busca otra zona por donde evaporar y arrastra las sales unos centímetros por encima de donde pintaste. La mancha vuelve, y encima el muro de piedra, que estaba diseñado para transpirar, empieza a acumular humedad y sales en su interior, deteriorando el mortero y la propia piedra. Sellar es, casi siempre, empeorar.
CÓMO IDENTIFICAR TU HUMEDAD
- Sube desde el suelo en línea horizontal, con sales blancas y revoco abombado, constante todo el año → capilaridad.
- Crece cuando llueve y aparece en techos, junto a ventanas o en lo alto de un muro → filtración.
- Moho negro en esquinas y detrás de muebles, peor en invierno y en casa poco ventilada → condensación.
- Si dudas, no pintes. Una visita técnica con lectura de humedad y observación del patrón evita gastar dos veces.
Cómo se trata cada una
Con el diagnóstico claro, cada humedad tiene su solución, y ninguna pasa por una lata de pintura milagrosa. La capilaridad se ataca por la base: donde es posible, un drenaje perimetral que aleje el agua del pie del muro, y una barrera anticapilar (inyección de resinas hidrofugantes en la base del muro para cortar la subida). Después, y esto es lo más importante en una casa de piedra, se sustituye el cemento por morteros de cal transpirables. La cal deja evaporar la poca humedad residual y no atrapa las sales; el cemento hace justo lo contrario. En las masías del Empordà y en el Barri Vell trabajar con cal no es una moda: es respetar cómo se construyó el muro para que vuelva a funcionar como funcionaba.
rehabilitación: entender el edificio antes de intervenirlo. Si quieres que lo veamos sobre el terreno, lo primero es una visita técnica sin compromiso; puedes escribirnos desde contacto y lo miramos." data-en="Ingress is solved at the source, not at the stain: repair or waterproof the roof, redo gutters and joints, restore the façade or terrace where the water gets in. Once the entry point is sealed, the wall dries on its own. And condensation is treated with ventilation and insulation: ensuring air renewal (extraction in bathroom and kitchen, controlled ventilation), correcting thermal bridges and, where appropriate, insulating from inside or outside while always respecting the breathability of the historic wall. Often the solution combines all three, because an old house rarely has a single problem. All of this is the heart of good rehabilitation: understanding the building before intervening. If you want us to look at it on site, the first step is a no-obligation technical visit; you can write to us from contact and we'll take a look.">La filtración se resuelve en el origen, no en la mancha: reparar o impermeabilizar la cubierta, rehacer canalones y juntas, sanear la fachada o la terraza por donde entra el agua. Una vez sellado el punto de entrada, el muro seca solo. Y la condensación se trata con ventilación y aislamiento: garantizar renovación de aire (extracción en baño y cocina, ventilación controlada), corregir los puentes térmicos y, cuando procede, aislar por el interior o el exterior respetando siempre la transpirabilidad del muro histórico. Muchas veces la solución combina las tres cosas, porque en una casa antigua rara vez hay un único problema. Todo esto es el corazón de una buena rehabilitación: entender el edificio antes de intervenirlo. Si quieres que lo veamos sobre el terreno, lo primero es una visita técnica sin compromiso; puedes escribirnos desde contacto y lo miramos.