Hay reformas que se ven y reformas que se sienten. Cambiar las ventanas pertenece a las dos categorías: cambia la cara de la fachada y, al mismo tiempo, cambia cómo se está dentro de casa. En una vivienda de Girona, donde el invierno es húmedo, el verano aprieta y la tramontana del Empordà se cuela por cualquier rendija, la carpintería exterior es la frontera entre el confort y el gasto continuo en calefacción. Después de más de veinte años levantando y rehabilitando viviendas en la ciudad y su entorno, hemos visto casas con radiadores a tope que seguían frías por el simple hecho de tener unas ventanas mal elegidas o peor colocadas.
Por eso vale la pena entender qué compras cuando compras una ventana. No es un cristal con un marco alrededor: es un sistema en el que el marco, el vidrio y el sellado con el muro trabajan juntos. Si uno de los tres falla, fallan los tres. En este artículo repasamos qué es la rotura de puente térmico, cómo se elige el vidrio y el marco, y qué mirar cuando lo que quieres es que la ventana aguante la tramontana sin silbar ni dejar pasar el aire.
Qué es la rotura de puente térmico
Un puente térmico es un punto por donde el calor cruza el cerramiento con más facilidad que por el resto. En una ventana clásica de aluminio, el propio perfil metálico es un puente térmico de manual: el aluminio conduce el calor de maravilla, así que en invierno lleva el frío de fuera hacia dentro y en verano hace lo contrario. El resultado son marcos que se cubren de condensación por la mañana, gotas en el alféizar y una sensación de pared fría junto a la ventana.
La rotura de puente térmico (RPT) resuelve eso partiendo el perfil en dos mitades, la de fuera y la de dentro, unidas por unas varillas de un material aislante (poliamida) que no deja que el frío y el calor pasen de un lado al otro. Es como poner un colchón aislante en medio del metal. Por eso, cuando alguien nos dice que quiere aluminio, siempre matizamos: aluminio sí, pero con rotura de puente térmico. El aluminio sin RPT es más barato y en un clima como el de Girona sale caro cada invierno.
Ahora bien, la mejor rotura de puente térmico del mundo no sirve de nada si la ventana está mal colocada. El puente térmico también aparece en la unión entre el marco y el muro: si ahí queda un hueco relleno de espuma cualquiera y sin sellar bien, el aire entra por el perímetro por muy buena que sea la ventana. Este es uno de los motivos por los que insistimos en que el cambio de ventanas lo haga un equipo propio que controla la colocación, no solo el que las fabrica.
Una ventana no aísla por lo que cuesta, sino por cómo se coloca. Hemos visto carpinterías caras arruinadas por un mal sellado y ventanas modestas rindiendo de maravilla porque el perímetro estaba bien resuelto.
Construcciones Girona
Vidrio, marco y sellado
Empecemos por el vidrio, que suele ser la primera pregunta: ¿doble o triple acristalamiento? El doble acristalamiento con cámara de aire o gas argón y una capa bajo emisiva es, para la mayoría de viviendas de Girona, la opción con mejor equilibrio. El triple vidrio aísla algo más y frena mejor el ruido, pero pesa mucho más, exige un marco preparado para sostenerlo y su ventaja real se nota sobre todo en climas muy fríos o en fachadas muy expuestas. En una reforma normal, un buen doble acristalamiento bien montado rinde de sobra; el triple lo reservamos para casos concretos.
El marco es la otra mitad de la decisión, y aquí entran tres materiales. El aluminio con RPT es resistente, de perfiles finos y muy duradero, ideal cuando se quieren grandes cristaleras y poco mantenimiento. El PVC aísla muy bien por sí mismo, tiene una relación aislamiento-precio excelente y no necesita mantenimiento, aunque los perfiles son más gruesos y las gamas económicas envejecen peor. La madera es la que mejor encaja en un edificio con carácter, como muchos del Barri Vell o el Eixample, aísla estupendamente y se puede combinar con aluminio por fuera para no tener que barnizarla; a cambio, es la opción más exigente en cuidado. No hay un ganador absoluto: depende de la vivienda, la orientación y el presupuesto.
EN CORTO
- La rotura de puente térmico es imprescindible en aluminio; sin ella, el marco pasa frío al interior.
- Para la mayoría de viviendas de Girona, un buen doble acristalamiento bajo emisivo cubre de sobra.
- El sellado del perímetro y la buena colocación importan tanto como la ventana en sí.
- Contra la tramontana manda la estanqueidad al aire: herrajes, juntas y clase de permeabilidad.
Ventanas para la tramontana
En buena parte de la provincia, y desde luego en el Empordà, la tramontana es el examen final de cualquier carpintería. Un viento seco y racheado no perdona: encuentra la rendija más pequeña y la convierte en corriente de aire, silbido y pérdida de calor. Por eso, cuando trabajamos en una vivienda expuesta, miramos más allá del vidrio y nos fijamos en la estanqueidad al aire de la ventana, la clase de permeabilidad, la calidad de los herrajes que aprietan la hoja contra el marco y el número de puntos de cierre. Una ventana oscilobatiente bien herrada sella mucho mejor que una corredera clásica, que por su propio sistema deja más paso al aire.
rehabilitación pensada en conjunto: no tiene sentido poner una carpintería excelente y dejar sin aislar la cubierta o la fachada por la que se sigue escapando el calor. Cuando la actuación es más amplia, la integramos en una reforma integral para que cada euro trabaje en la misma dirección." data-en="Noise adds to this. The same qualities that stop air stop sound, so an airtight, well-sealed window also improves rest on streets with traffic or bustle. Replacing windows usually fits within a larger job, which is why we tackle it as part of a rehabilitation planned as a whole: it makes no sense to fit excellent joinery and leave the roof or façade uninsulated, where heat keeps escaping. When the work is broader, we integrate it into a full renovation so every euro pulls in the same direction.">A esto se suma el ruido. Las mismas cualidades que frenan el aire frenan el sonido, así que una ventana estanca y bien sellada mejora también el descanso en calles con tráfico o ambiente. Cambiar ventanas suele encajar dentro de una intervención mayor, y por eso lo abordamos como parte de una rehabilitación pensada en conjunto: no tiene sentido poner una carpintería excelente y dejar sin aislar la cubierta o la fachada por la que se sigue escapando el calor. Cuando la actuación es más amplia, la integramos en una reforma integral para que cada euro trabaje en la misma dirección.
Nuestra forma de trabajar es siempre la misma: visita técnica gratuita para medir los huecos reales, ver la orientación y la exposición al viento, y recomendar el sistema que de verdad encaja con tu vivienda y tu uso. A partir de ahí, presupuesto cerrado por escrito, con el material y la colocación detallados, y un solo equipo propio ejecutando la obra sin subcontratar el montaje. Así la ventana rinde lo que promete el catálogo, que es exactamente donde muchas instalaciones se quedan cortas. Si estás pensando en cambiar la carpintería, escríbenos a o llama al 603 016 101 y lo vemos sobre el terreno.